El día de mañana puede suponer otra piedrecita para construir un nuevo camino o una gran roca con la que tropezar.
“¿A qué viene tanta metáfora?” Os preguntaréis. Pues bien, mañana sabré si he aprobado el examen de acceso a la Universitat Autònoma de Barcelona o no. Si lo superase, tendría casi seguro una plaza en dicha Universidad; si no, habría que esperar que el Miércoles nos trajese buenas noticias con respecto al examen de la U. Pompeu Fabra. ¿Y qué pasaría si no aprobase ninguno de los dos? Como persona potencialmente optimista que soy, os diría que no pasaría nada: empezaría en Oviedo una carrera con materias en común para volver a intentarlo el año que viene –y al siguiente, y al siguiente- y que podría disfrutar un año más de los míos, de la gente a la que quiero y necesito a mi lado.
Me gusta la gente luchadora, que trata de superarse a sí misma y a las adversidades, que no da un paso hacia atrás ni siquiera para tomar impulso, decidida y segura, que no desfallece en sus intentos de conseguir lo que se propone. En mi mente, así es la persona perfecta, mi modelo a seguir, y al que trato de parecerme un poquito más cada día. Por ello, no me permito echar la vista atrás, ni siquiera para despedirme, para dar un último adiós a lo que he perdido, porque sé que lo que ganaré -lo que aprenderé y aprehenderé- será mucho mejor que lo que se ha quedado tras de mí.
Pase lo que pase la próxima semana, bienvenido sea.
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junio 26, 2011
abril 17, 2011
#16... o "nuevos horizontes."
Sempre he pensat que quan un se sent atrapat en un lloc, el millor que pot fer és abandonar-ho al més aviat possible. Fins ara ho he vingut fent “a petita escala” -quan em sento presonera de la meva habitació, surto i escolto música mentre camino durant hores- però mai havia sentit la necessitat d'allunyar-me de tot el que he conegut fins ara. Busco nous horitzons, noves persones, noves llengües, cultures i tradicions. I crec que sé a quin lloc anar-hi per trobar-les.
Estic absolutament atemorida alhora que completament decidida a fer un pas al davant i independitzar-me física i psíquicament de tot el que m'envolta. Perquè –com diuen els Manel- “l'infantessa serà divertida, màgica, lliure... d'acord, acceptat, però no hi ha tant temps per perdre.”
No sé com m'anirà en aquesta nova aventura, pot ser que, d'aquí a un parell d'anys, hagi d'anar-me de nou a un lloc encara més llunyà perquè he tornat a sentir aquesta sensació de claustrofòbia, de captivitat, de vertigen, que no em deixa respirar; o perquè he sentit que hi ha massa gent que em coneix massa bé i això m'atemoreix. Però mai hi haurà remordiments o penediment. La vida t'ofereix la possibilitat de viure cada dia una experiència inèdita, insòlita, i aprendre de totes elles.
Sincerament, i malgrat ser un lloc indubtablement desconegut per a mi, crec que aquest em donarà la llibertat que necessito, l'ocasió de començar una cosa totalment nova on la meva única guia seré jo. I com deia abans, amb una nova cultura i llengües per aprendre i adoptar, amb un món de possibilitats plenament obert davant meu i amb una meta principal que assolir: que la gent allí present digui allò de “benvinguda, que ha arribat i es vol quedar.”
Estic absolutament atemorida alhora que completament decidida a fer un pas al davant i independitzar-me física i psíquicament de tot el que m'envolta. Perquè –com diuen els Manel- “l'infantessa serà divertida, màgica, lliure... d'acord, acceptat, però no hi ha tant temps per perdre.”
No sé com m'anirà en aquesta nova aventura, pot ser que, d'aquí a un parell d'anys, hagi d'anar-me de nou a un lloc encara més llunyà perquè he tornat a sentir aquesta sensació de claustrofòbia, de captivitat, de vertigen, que no em deixa respirar; o perquè he sentit que hi ha massa gent que em coneix massa bé i això m'atemoreix. Però mai hi haurà remordiments o penediment. La vida t'ofereix la possibilitat de viure cada dia una experiència inèdita, insòlita, i aprendre de totes elles.
Sincerament, i malgrat ser un lloc indubtablement desconegut per a mi, crec que aquest em donarà la llibertat que necessito, l'ocasió de començar una cosa totalment nova on la meva única guia seré jo. I com deia abans, amb una nova cultura i llengües per aprendre i adoptar, amb un món de possibilitats plenament obert davant meu i amb una meta principal que assolir: que la gent allí present digui allò de “benvinguda, que ha arribat i es vol quedar.”
septiembre 17, 2010
#14... o "El proyecto de Pau", el proyecto de todos.
Esta noche he visto en la Sexta "El proyecto de Pau", un documental que dicha cadena, junto con UNICEF, la fundación "Nelson Mandela" y Pau Gasol han grabado en Etiopía.
Como jugadora de baloncesto, he de decir que admiraba a Gasol como deportista, pero, ahora, le admiro también como persona. Lo tiene todo en esta vida y aún así se preocupa por hacer la de los demás más digna.
Además, Pau ha grabado una canción llamada "Get it together" cuyos beneficios irán íntegramente destinados a su proyecto con UNICEF.
Volviendo al documental, me sorprendieron algunos de los datos que se dieron.
Tenía información de este país, pero nunca pensé que la situación era tan grave; por ejemplo, el 40% de la población vive con menos de un euro al día y los casos de malnutrición en niños se cuentan por miles.
"El proyecto de Pau" consiste en la creación de escuelas para los niños etíopes, así como la donación de sillas de ruedas especiales para aquellas personas con algún tipo de discapacidad, la erradicación de la malnutrición en niños y el propósito de conseguir que todos los habitantes de este país situado en el cuerno de África puedan mantenerse y subsistir por sí mismos.
Un caso que me llamó especialmente la atención, fue el de un niño discapacitado que no podía ir a la escuela porque no tenía medios para hacerlo. Su abuela, encargada de cuidarlo, tenía que llevarlo en brazos cada vez que deseaba ir a algún sitio.
UNICEF y Pau Gasol le proporcionaron una silla de ruedas y, según palabras de su abuela, desde ese momento comenzó a obedecerla, a estudiar más y por supuesto, a ir a la escuela.
El anhelo de los niños etíopes, como el de la mayoría de los africanos, es tener acceso a una educación adecuada. Para las niñas, además, el acceder a la escuela significa el labrarse un futuro y conseguir la igualdad respecto a los hombres.
Contrasta esto con la situación de los niños y adolescentes de, por ejemplo, España, a la cabeza de jóvenes “ociosos” de Europa que harían cualquier cosa por no tener que estudiar o ir a la escuela.
Somos así; lo tenemos todo, pero nos quejamos; nos quejamos por madrugar, nos quejamos por estar seis horas recibiendo una educación digna, los que trabajan se quejan del sueldo que reciben, nos quejamos porque no nos gusta la verdura… Nos quejamos por vicio.
Sin embargo, en Etiopía, los niños tienen que caminar dos o tres horas para llegar a una escuela en la que, por supuesto, no hay los medios adecuados para una enseñanza adecuada. En Etiopía, un niño de siete años trabaja durante más de ocho horas al día recibiendo a cambio 30 céntimos de Euro a modo de sueldo. En Etiopía, cientos de niños sufren mal o desnutrición porque pasan días y días sin tener qué llevarse a la boca…
Y no se quejan. Darían lo que fuese por tener una escuela a donde ir, un trabajo y un sueldo digno, un plato de verduras que comer. Pero no se quejan.
Como contaba Gasol, siempre tienen un motivo para bailar y sonreír, siempre. Bien sea para olvidarse de los problemas o bien para mostrar a sus hijos, hermanos y amigos un poco de optimismo.
Por eso creo que el primer paso que debemos dar al otro lado del Estrecho, es dejar de quejarnos por nuestros privilegios, por nuestro instituto o colegio, trabajo, sueldo, comida… Y ponernos en el lugar de esos 100 millones de niños del mundo que no tienen posibilidad de ir a la escuela.
Tras eso, deberíamos plantearnos hacer algo y ayudarlos; embarcarnos, dentro de nuestras posibilidades, en proyectos como el de Pau. Tratar de erradicar la pobreza, la desnutrición, la desigualdad. Cada uno aportando su granito de arena, sin excepción: jóvenes y adultos, mujeres y hombres… Todos podemos hacer algo.
Si cada uno de nosotros pone un grano de arena, podemos crear un desierto.
Páginas Web de interés:
- http://www.unicef.es/
- http://www.unicef.org/spanish/
- http://www.lasexta.com/elproyectodepau/lasexta
Como jugadora de baloncesto, he de decir que admiraba a Gasol como deportista, pero, ahora, le admiro también como persona. Lo tiene todo en esta vida y aún así se preocupa por hacer la de los demás más digna.
Además, Pau ha grabado una canción llamada "Get it together" cuyos beneficios irán íntegramente destinados a su proyecto con UNICEF.
Volviendo al documental, me sorprendieron algunos de los datos que se dieron.
Tenía información de este país, pero nunca pensé que la situación era tan grave; por ejemplo, el 40% de la población vive con menos de un euro al día y los casos de malnutrición en niños se cuentan por miles.
"El proyecto de Pau" consiste en la creación de escuelas para los niños etíopes, así como la donación de sillas de ruedas especiales para aquellas personas con algún tipo de discapacidad, la erradicación de la malnutrición en niños y el propósito de conseguir que todos los habitantes de este país situado en el cuerno de África puedan mantenerse y subsistir por sí mismos.
Un caso que me llamó especialmente la atención, fue el de un niño discapacitado que no podía ir a la escuela porque no tenía medios para hacerlo. Su abuela, encargada de cuidarlo, tenía que llevarlo en brazos cada vez que deseaba ir a algún sitio.
UNICEF y Pau Gasol le proporcionaron una silla de ruedas y, según palabras de su abuela, desde ese momento comenzó a obedecerla, a estudiar más y por supuesto, a ir a la escuela.
El anhelo de los niños etíopes, como el de la mayoría de los africanos, es tener acceso a una educación adecuada. Para las niñas, además, el acceder a la escuela significa el labrarse un futuro y conseguir la igualdad respecto a los hombres.
Contrasta esto con la situación de los niños y adolescentes de, por ejemplo, España, a la cabeza de jóvenes “ociosos” de Europa que harían cualquier cosa por no tener que estudiar o ir a la escuela.
Somos así; lo tenemos todo, pero nos quejamos; nos quejamos por madrugar, nos quejamos por estar seis horas recibiendo una educación digna, los que trabajan se quejan del sueldo que reciben, nos quejamos porque no nos gusta la verdura… Nos quejamos por vicio.
Sin embargo, en Etiopía, los niños tienen que caminar dos o tres horas para llegar a una escuela en la que, por supuesto, no hay los medios adecuados para una enseñanza adecuada. En Etiopía, un niño de siete años trabaja durante más de ocho horas al día recibiendo a cambio 30 céntimos de Euro a modo de sueldo. En Etiopía, cientos de niños sufren mal o desnutrición porque pasan días y días sin tener qué llevarse a la boca…
Y no se quejan. Darían lo que fuese por tener una escuela a donde ir, un trabajo y un sueldo digno, un plato de verduras que comer. Pero no se quejan.
Como contaba Gasol, siempre tienen un motivo para bailar y sonreír, siempre. Bien sea para olvidarse de los problemas o bien para mostrar a sus hijos, hermanos y amigos un poco de optimismo.
Por eso creo que el primer paso que debemos dar al otro lado del Estrecho, es dejar de quejarnos por nuestros privilegios, por nuestro instituto o colegio, trabajo, sueldo, comida… Y ponernos en el lugar de esos 100 millones de niños del mundo que no tienen posibilidad de ir a la escuela.
Tras eso, deberíamos plantearnos hacer algo y ayudarlos; embarcarnos, dentro de nuestras posibilidades, en proyectos como el de Pau. Tratar de erradicar la pobreza, la desnutrición, la desigualdad. Cada uno aportando su granito de arena, sin excepción: jóvenes y adultos, mujeres y hombres… Todos podemos hacer algo.
Si cada uno de nosotros pone un grano de arena, podemos crear un desierto.
Páginas Web de interés:
- http://www.unicef.es/
- http://www.unicef.org/spanish/
- http://www.lasexta.com/elproyectodepau/lasexta
septiembre 09, 2010
#13… o cómo saber qué es lo mejor para tu futuro.
El verano se acaba y con la llegada de Septiembre comienza mi último curso en el instituto, (si todo va bien, claro). Empiezo 2º de Bachiller y se supone que debería tener claro mi futuro. Pero no lo tengo.
Cuando era pequeña admiraba a esos señores y señoras que salían por la televisión cuando yo llegaba del colegio y estaban enterados de todo lo que pasaba en el mundo. Me parecía increíble la cantidad de cosas que decían de memoria, sin tener que mirar el libro ni pensar demasiado, no como me pasaba a mí cuando me preguntaban la lección.
Después crecí y me di cuenta de que no lo sabían todo, si no que lo leían en una pantallita. Pero aún así, les admiraba. Me asombraron y decidí que quería ser como ellos.
Cuando llegué al instituto me di cuenta de que se me daban bien los idiomas, así que dejé de fijarme tanto en los señores que daban las noticias (aunque comencé a escribir en el periódico del Instituto) y me fijé en la gente que hacía de traductora. Mientras un señor hablaba en un idioma, una persona lo traducía simultáneamente a otro. Me asombró y decidí que lo que de verdad quería era ser como ellos.
Más tarde, me informé y descubrí lo difícil que era esa profesión. Así que, el año pasado, decidí ir a lo “fácil” y estudiar sólo un idioma. Estudiaría aquel que se me diese mejor. Lo tenía claro, sería profesora de Inglés.
Este verano me he quedado sin equipo de baloncesto, deporte que llevaba practicando desde los cinco años. He pasado un verano sin entrenarme, sin botar la pelota, sin sentir en mis propias carnes la euforia de las victorias y el dolor de las derrotas, y me di cuenta de lo mucho que amo el deporte en general, no sólo el baloncesto.
Volvieron los pensamientos de ser periodista, pero especializada en deportes. Lo tenía casi claro hasta que comprendí que no había nada en esa carrera relacionado con la tercera cosa que más me gusta (tras la música y el deporte); los idiomas.
Me informé sobre tres carreras: “Traducción e Interpretación”, “Lenguas modernas, cultura y comunicación” y “Periodismo”. Y tras mucho pensar, he llegado a la conclusión de que, con dieciséis años, a punto de los diecisiete y a un paso de la Universidad, no sé lo que quiero.
Espero descubrirlo durante este año.
Feliz comienzo de Septiembre y de curso para todos.
Cuando era pequeña admiraba a esos señores y señoras que salían por la televisión cuando yo llegaba del colegio y estaban enterados de todo lo que pasaba en el mundo. Me parecía increíble la cantidad de cosas que decían de memoria, sin tener que mirar el libro ni pensar demasiado, no como me pasaba a mí cuando me preguntaban la lección.
Después crecí y me di cuenta de que no lo sabían todo, si no que lo leían en una pantallita. Pero aún así, les admiraba. Me asombraron y decidí que quería ser como ellos.
Cuando llegué al instituto me di cuenta de que se me daban bien los idiomas, así que dejé de fijarme tanto en los señores que daban las noticias (aunque comencé a escribir en el periódico del Instituto) y me fijé en la gente que hacía de traductora. Mientras un señor hablaba en un idioma, una persona lo traducía simultáneamente a otro. Me asombró y decidí que lo que de verdad quería era ser como ellos.
Más tarde, me informé y descubrí lo difícil que era esa profesión. Así que, el año pasado, decidí ir a lo “fácil” y estudiar sólo un idioma. Estudiaría aquel que se me diese mejor. Lo tenía claro, sería profesora de Inglés.
Este verano me he quedado sin equipo de baloncesto, deporte que llevaba practicando desde los cinco años. He pasado un verano sin entrenarme, sin botar la pelota, sin sentir en mis propias carnes la euforia de las victorias y el dolor de las derrotas, y me di cuenta de lo mucho que amo el deporte en general, no sólo el baloncesto.
Volvieron los pensamientos de ser periodista, pero especializada en deportes. Lo tenía casi claro hasta que comprendí que no había nada en esa carrera relacionado con la tercera cosa que más me gusta (tras la música y el deporte); los idiomas.
Me informé sobre tres carreras: “Traducción e Interpretación”, “Lenguas modernas, cultura y comunicación” y “Periodismo”. Y tras mucho pensar, he llegado a la conclusión de que, con dieciséis años, a punto de los diecisiete y a un paso de la Universidad, no sé lo que quiero.
Espero descubrirlo durante este año.
Feliz comienzo de Septiembre y de curso para todos.
PD: Una vez más, lo sé, la entrada no trata de lo habitual en el Blog. He estado intentando escribir sobre la prohibición de las corridas de toros en Catalunya, y también sobre el "Consumismo", pero estoy falta de inspiración y considero que son temas demasiado importantes como para dedicarles una entrada que no contenga una buena argumentación. Así que, (si no les importa, claro) lo dejaré para otra ocasión.
agosto 01, 2010
#12... o "Memorias de África"
Hoy es 1 de Agosto. Ha pasado casi un mes desde que acabó el Mundial, y creo que ha llegado la hora de hacer críticas.
Por supuesto, no me voy a meter con la Selección, porque no voy hablar de fútbol aquí.
Durante el mes que duró el Mundial, en la televisión, la radio y la prensa escrita, no se habló de otra cosa. Cada día, los medios de comunicación nos bombardearon con noticias provenientes de África.
Además de hablar de fútbol, las cadenas nos hablaban de la seguridad de Sudáfrica y de si este país estaría preparado para garantizar la integridad física de todas las personas que recalarían allí, y sobre todo, de esos deportistas que, en tiempos de crisis, valen 90 millones de euros.
Las cadenas, a fin de mostrar el "fin social" que tienen.... bueno, en realidad, a fin de ganar puntos tocando la "fibra sensible" de los telespectadores, nos mostraban la parte "oscura" del Mundial; resumían en un minuto la vida de millones de niños que viven con menos de un dólar al día o que habitan casas sin agua potable.
Todo esto resumido en un minuto. Cientos de vidas que se concentran en sesenta segundos.
Sin embargo, el mostrar el "veredicto" de un PULPO, se merece una retransmisión en directo; el mostrar el beso de una pareja, merece cinco minutos en prime time, y sus correspondientes repeticiones. Un dato, hasta las 3 de la tarde del día siguiente del "famoso" beso, la cadena propietaria de los derechos del Mundial había repetido la escenita más de 30 veces.
Pero aún así, las cadenas pretendían narrar, como si de un partido se tratase, la realidad de África, pretendían demostrar cuán concienciados estaban con este continente.
¿Y qué pasa ahora? Lo que ahora pasa, es que España ha ganado el Mundial, se ha traído la copa a casa y los focos, junto con el sentido de la conciencia, han viajado con ella.
La noticia ya no está en África y ahora ya no es primordial mostrar a los niños que vivían con un dólar al día. Ya no hay que tocar la "fibra sensible" de los telespectadores.
Que cada uno haga su propia reflexión.
Lo único que me gustaría añadir es que los niños africanos no se mueren de hambre un mes al año. Es muy sencillo poner en los millones de ojos que siguieron el Mundial durante un minuto la vida de un africano, lo difícil es seguir mostrándolo cuando ya no hay un evento deportivo de por medio que mueva millones de euros y millones de puntos de share.
En menos de un mes, comienza el Campeonato del Mundo de baloncesto, un evento que, si bien es cierto que mueve a menos gente que el fútbol (no entiendo por qué), también pone en el punto de mira a un país durante un periodo de tiempo.
Esta vez, el mundial es en Turquía, que también tiene sus "problemas". Veamos cuánto tiempo dura "la pasión turca".
Por supuesto, no me voy a meter con la Selección, porque no voy hablar de fútbol aquí.
Durante el mes que duró el Mundial, en la televisión, la radio y la prensa escrita, no se habló de otra cosa. Cada día, los medios de comunicación nos bombardearon con noticias provenientes de África.
Además de hablar de fútbol, las cadenas nos hablaban de la seguridad de Sudáfrica y de si este país estaría preparado para garantizar la integridad física de todas las personas que recalarían allí, y sobre todo, de esos deportistas que, en tiempos de crisis, valen 90 millones de euros.
Las cadenas, a fin de mostrar el "fin social" que tienen.... bueno, en realidad, a fin de ganar puntos tocando la "fibra sensible" de los telespectadores, nos mostraban la parte "oscura" del Mundial; resumían en un minuto la vida de millones de niños que viven con menos de un dólar al día o que habitan casas sin agua potable.
Todo esto resumido en un minuto. Cientos de vidas que se concentran en sesenta segundos.
Sin embargo, el mostrar el "veredicto" de un PULPO, se merece una retransmisión en directo; el mostrar el beso de una pareja, merece cinco minutos en prime time, y sus correspondientes repeticiones. Un dato, hasta las 3 de la tarde del día siguiente del "famoso" beso, la cadena propietaria de los derechos del Mundial había repetido la escenita más de 30 veces.
Pero aún así, las cadenas pretendían narrar, como si de un partido se tratase, la realidad de África, pretendían demostrar cuán concienciados estaban con este continente.
¿Y qué pasa ahora? Lo que ahora pasa, es que España ha ganado el Mundial, se ha traído la copa a casa y los focos, junto con el sentido de la conciencia, han viajado con ella.
La noticia ya no está en África y ahora ya no es primordial mostrar a los niños que vivían con un dólar al día. Ya no hay que tocar la "fibra sensible" de los telespectadores.
Que cada uno haga su propia reflexión.
Lo único que me gustaría añadir es que los niños africanos no se mueren de hambre un mes al año. Es muy sencillo poner en los millones de ojos que siguieron el Mundial durante un minuto la vida de un africano, lo difícil es seguir mostrándolo cuando ya no hay un evento deportivo de por medio que mueva millones de euros y millones de puntos de share.
En menos de un mes, comienza el Campeonato del Mundo de baloncesto, un evento que, si bien es cierto que mueve a menos gente que el fútbol (no entiendo por qué), también pone en el punto de mira a un país durante un periodo de tiempo.
Esta vez, el mundial es en Turquía, que también tiene sus "problemas". Veamos cuánto tiempo dura "la pasión turca".
mayo 18, 2010
#11… o reflexiones sin mucho sentido para ti, con demasiado para mí.

Hay días en los que deseo ser como los demás. Me miro en el espejo y veo todo lo que me diferencia de la gente de mi edad.
A veces echo de menos ser normal, pero luego me doy cuenta de lo aburrida que sería mi vida si fuese como el resto, si actuase como un robot dominado por la sociedad… Sé que no quiero así.
Escucho las palabras de la gente que verdaderamente me importa y me doy cuenta de que soy capaz de entenderlas, mientras que el resto se queda perplejo, atónito, sin palabras… no son capaces de entender las cosas que pasan en el mundo pero si saben perfectamente con qué colores combina el rosa palo.
Me dicen que me ponga tacón, un vestido o una falda de flores (“es lo que se lleva este verano”) y no se dan cuenta de que a mi me da igual como vayan vestidos ellos y no me importa lo que piensen de cómo voy yo…
Soy feliz con mis All Star (o “Chuck Taylor’s”, como me gusta llamarlas ahora) de todos los colores, pero en especial con las negras, mis camisetas anchas de grupos de música, mis vaqueros viejos…
Me encanta escribir, hacer artículos para el periódico, el Inglés, el Griego y la Filosofía, y no por ello me considero ni una empollona, ni una friki, simplemente en mi vida tengo otras prioridades diferentes (¡Gracias!) a las tuyas.
Y adoro escuchar música, la prefiero a una mala compañía. Escucho música desde que llego a casa hasta que me voy a dormir, a todas horas. Me mantiene viva, me relaja, me permite desahogarme, me transporta a otro mundo, hace que me evada de este. Me encanta dar paseos con la música a todo volumen.
Soy feliz con todo eso, con un solo de guitarra, con una canción que puedo escuchar una y otra vez sin cansarme. Con The Clash, con los Ramones, con Nirvana, con AC/DC, con Guns’n’Roses. También con los obvios; los Rolling, los Beatles, y, por supuesto con Green Day.
Y, por si queda alguna duda, me da igual que cuando cojan mi iPod no conozcan ni diez grupos de los que allí aparecen. Gracias por no conocer las canciones que me ponen los pelos de punta, gracias por no tararearlas, gracias por no hacerlas populares, gracias por hacer que mis sentimientos sean sólo míos y no de millones de personas más.
Y sí, ya sé que este post no viene a cuento, y no sigue la temática “habitual” del Blog, pero, EH! Nadie te obligó a entrar… ¿Sabes dónde está la puerta? Gracias por tu visita.
mayo 10, 2010
#10…. o no rompas el silencio si no vas a mejorarlo.
Llevaba ya mucho tiempo sin escribir… No sé, de hecho no creo, que esto mejore el silencio, pero necesitaba decirlo.
Cuando una mala noticia va seguida de otra, justo en ese momento, es cuando te das cuenta de que algo no va bien. Desgraciadamente para mí, últimamente todo va mal.
En estos últimos días he recibido tantas malas noticias que creo que no podré soportar ni una más. Algunas pueden parecer tonterías, pero los granos de arena se van acumulando hasta completar un desierto.
Y lo peor es que me he dado cuenta de que echo muchísimo de menos a una persona por la que hace escasamente 6 meses ni me preocuparía. No me gusta recibirlos, pero nunca en mi vida había necesitado tanto sus consejos.
//He went away and then I took a different path,
Remember, whatever, it seems like forever ago...//
Cuando una mala noticia va seguida de otra, justo en ese momento, es cuando te das cuenta de que algo no va bien. Desgraciadamente para mí, últimamente todo va mal.
En estos últimos días he recibido tantas malas noticias que creo que no podré soportar ni una más. Algunas pueden parecer tonterías, pero los granos de arena se van acumulando hasta completar un desierto.
Y lo peor es que me he dado cuenta de que echo muchísimo de menos a una persona por la que hace escasamente 6 meses ni me preocuparía. No me gusta recibirlos, pero nunca en mi vida había necesitado tanto sus consejos.
//He went away and then I took a different path,
Remember, whatever, it seems like forever ago...//
abril 10, 2010
#5... o "Los demonios de tu alma sólo aparecen si los buscas"
"Cuando salgas de viaje hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
colmado de aventuras, colmado de experiencias.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irascible Poseidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto,
si una exquisita emoción te toca cuerpo y alma.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti."
K.P. Kavafis
desea que el camino sea largo,
colmado de aventuras, colmado de experiencias.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irascible Poseidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto,
si una exquisita emoción te toca cuerpo y alma.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti."
K.P. Kavafis
marzo 31, 2010
#2... o mi concepción del "Espacio Vital".
No soporto que la gente invada mi espacio vital, es una sensación agobiante que me incomoda muchísimo.
Cada persona tiene su propio espacio vital, cada cultura tiene preestablecidas unas distancias que cumplimos sin darnos cuenta, (fíjate en la distancia que mantiene un Finlandés al hablar contigo y la que mantiene un Sevillano, por ejemplo) y cada situación rige nuestro comportamiento; no es lo mismo estar hablando con tu jefa, tu profesor, tu hermana o tu mejor amigo.
Respecto a este tema Edward Hall, un antropólogo americano que falleció el año pasado, escribió un libro llamado "La Dimensión Oculta", en el que explicaba cómo usamos el espacio que nos separa, y acuñó el término "proxémica" para referirse al empleo y percepción del mismo.
Hall distinguía cuatro tipos diferentes de distancias: la íntima (entre 15 y 45 cm.), la personal (46-120 cm.), la social (120-360 cm.) y la pública (más de 360 cm.)
La íntima correspondería a personas con mucha confianza, como pueden ser parejas, amigos, familiares cercanos...
La distancia personal englobaría a las convenciones de trabajo, fiestas, reuniones...
La social nos separa de los desconocidos, por ejemplo, de un dependiente en una tienda.
Y por último, la pública es la que se usa cuando te diriges a más de una persona.
Sin embargo, Edward Hall también distinguía entre culturas, los latinos, por ejemplo, mantienen una distancia menor que los nórdicos, pero también destacaba que dependía de las preferencias personales. Et voilà! Ahí es a donde quería llegar.
La distancia personal englobaría a las convenciones de trabajo, fiestas, reuniones...
La social nos separa de los desconocidos, por ejemplo, de un dependiente en una tienda.
Y por último, la pública es la que se usa cuando te diriges a más de una persona.
Sin embargo, Edward Hall también distinguía entre culturas, los latinos, por ejemplo, mantienen una distancia menor que los nórdicos, pero también destacaba que dependía de las preferencias personales. Et voilà! Ahí es a donde quería llegar.
Yo soy una persona, como todos los españoles, con raíces latinas, sin embargo, mi carácter se asemeja más al de los alemanes, ingleses, o incluso al de los suecos.
Me cuesta mucho entablar una conversación por primera vez cuando me acaban de presentar a alguien y, aunque en el momento que tengo confianza soy una chica habladora, de primeras es difícil arrancarme unas palabras. No me considero una mujer introvertida, pero tampoco soy la más extrovertida de las personas, digamos que en mi clasificación de las relaciones personales, cuesta ascender de "conocido" a "amigo".
Tengo muy claro quiénes son mis "compañeros" y quiénes son mis amigos, y sólo a los últimos les permito que invadan mi espacio vital.
No me gusta demasiado dar abrazos y besos porque sí, ha de ser un momento concreto, en el que verdaderamente lo sienta así y, generalmente, me siento íncomoda cuando uno de mis "conocidos" o "compañeros" me roza por ejemplo el brazo, aunque sea levemente.
Me cuesta mucho entablar una conversación por primera vez cuando me acaban de presentar a alguien y, aunque en el momento que tengo confianza soy una chica habladora, de primeras es difícil arrancarme unas palabras. No me considero una mujer introvertida, pero tampoco soy la más extrovertida de las personas, digamos que en mi clasificación de las relaciones personales, cuesta ascender de "conocido" a "amigo".
Tengo muy claro quiénes son mis "compañeros" y quiénes son mis amigos, y sólo a los últimos les permito que invadan mi espacio vital.
No me gusta demasiado dar abrazos y besos porque sí, ha de ser un momento concreto, en el que verdaderamente lo sienta así y, generalmente, me siento íncomoda cuando uno de mis "conocidos" o "compañeros" me roza por ejemplo el brazo, aunque sea levemente.
No es algo de lo que esté especialmente orgullosa, pero tampoco me avergüenzo, simplemente es mi concepción del espacio vital, bastante similar a la de Edward Hall por cierto, y eso sí que me hace sentir orgullosa.
marzo 20, 2010
#1... o cómo decidí superar mi minoría de edad.
Hace unos días, pocos, quizá un par, descubrí que algo en mi mente había cambiado, que había madurado y que había conseguido pensar en algo más que en si la ropa que llevaba hoy estaba bien combinada.
Conseguí mirar más allá de mi ombligo y vi que hay un mundo ahí afuera que no me gusta, que está plagado de injusticias y que nadie hacer el menor esfuerzo por evitarlas.
Fue como si el mundo se parase sólo para mí y el resto siguiese girando.
Creo que el siglo XXI es el siglo del egoísmo, a pesar de que cada vez tenemos más posibilidades de comunicarnos a tiempo real con una persona que está en China, sólo nos preocupamos de nosotros mismos, de lo que nos conviene y lo que nos afecta.
Somos incapaces de levantar la mirada y ver a nuestro alrededor; el mundo cada vez está peor y no nos damos cuenta porque estamos demasiado ocupados mirándonos en el espejo.
Quizá no nos vendría mal que en lugar de mirar sólo lo que muestra el primer plano de ese espejo, mirasemos al fondo, a lo que se ve difuminado... qué ves?
Niños y mujeres contrayendo enfermedades a cada segundo en África, terremotos y tsunamis hundiendo, un poco más si cabe, las zonas más pobres de América, guerras que parece nunca terminan en Asia. Y, sin embargo, nosotros, los europeos, seguimos pensando que somos el centro del mundo, seguimos haciendo mapas que muestran una pequeña África al lado de una inmensa Europa, que distorsionan la realidad. Nosotros, con nuestras lentes de oro, cerramos los ojos, apartamos la vista creyendo que así el problema desaparecerá.
Pero el problema seguirá estando ahí, y ya ha llegado el momento de que superemos nuestra minoría de edad y hagamos algo por cambiar el mundo en el que vivimos.
Ya es hora de que en el espejo, en lugar de una persona en primer plano, se vean muchas, en el centro y de la mano.
Yo creo que es posible y voy a luchar por lograrlo.
Conseguí mirar más allá de mi ombligo y vi que hay un mundo ahí afuera que no me gusta, que está plagado de injusticias y que nadie hacer el menor esfuerzo por evitarlas.
Fue como si el mundo se parase sólo para mí y el resto siguiese girando.
Creo que el siglo XXI es el siglo del egoísmo, a pesar de que cada vez tenemos más posibilidades de comunicarnos a tiempo real con una persona que está en China, sólo nos preocupamos de nosotros mismos, de lo que nos conviene y lo que nos afecta.
Somos incapaces de levantar la mirada y ver a nuestro alrededor; el mundo cada vez está peor y no nos damos cuenta porque estamos demasiado ocupados mirándonos en el espejo.
Quizá no nos vendría mal que en lugar de mirar sólo lo que muestra el primer plano de ese espejo, mirasemos al fondo, a lo que se ve difuminado... qué ves?
Niños y mujeres contrayendo enfermedades a cada segundo en África, terremotos y tsunamis hundiendo, un poco más si cabe, las zonas más pobres de América, guerras que parece nunca terminan en Asia. Y, sin embargo, nosotros, los europeos, seguimos pensando que somos el centro del mundo, seguimos haciendo mapas que muestran una pequeña África al lado de una inmensa Europa, que distorsionan la realidad. Nosotros, con nuestras lentes de oro, cerramos los ojos, apartamos la vista creyendo que así el problema desaparecerá.
Pero el problema seguirá estando ahí, y ya ha llegado el momento de que superemos nuestra minoría de edad y hagamos algo por cambiar el mundo en el que vivimos.
Ya es hora de que en el espejo, en lugar de una persona en primer plano, se vean muchas, en el centro y de la mano.
Yo creo que es posible y voy a luchar por lograrlo.
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